Vivimos, además, un momento complejo, frágil, rápido y, a veces, superficial.
Todo cambiaantes de que lo entendamos.
La inteligencia artificial ya conecta y acelera, sin descanso, todo lo que puede medirse y automatizarse.
Y, sin embargo, lo que no puede automatizarse importa más que nunca: escuchar, decidir con criterio propio, actuar con sensatez cuando todo va deprisa.
Conviven hoy, en una misma organización, hasta cinco generaciones, cada una con su manera de entender el liderazgo.


